Sector Automotor de Fenalco Antioquia resalta la importancia de mejorar y desarrollar nueva infraestructura vial en el Valle de Aburrá

02.02.26 02:08 PM Por Eduar Reinel

- En 2025, la subregión del Valle de Aburrá tuvo un incremento del 26,9% de vehículos nuevos registrados, frente a 2024.

Antioquia  concentra el 15% del parque automotor de vehículos del país y el 16% del de motocicletas.

Colombia aún presenta uno de los índices de motorización más bajos de América Latina, con aproximadamente 3,6 vehículos por cada 1.000 habitantes.

El Valle de Aburrá cerró el 2025 con un crecimiento significativo de su parque automotor, consolidándose como una de las subregiones con mayor dinámica en la matrícula de vehículos y motocicletas en el país. Por lo que para el sector Automotor de Fenalco Antioquia, este comportamiento, si bien refleja la recuperación del sector y una mayor capacidad de consumo de los hogares, plantea desafíos en materia de movilidad y planeación urbana.

De acuerdo con cifras oficiales del informe de registros de la Andi y Fenalco, entre enero y diciembre de 2025 en el Valle de Aburrá se matricularon 42.160 vehículos nuevos, lo que representa un incremento del 26,9% frente a 2024, con 8.924 unidades adicionales. Este crecimiento está en línea con el comportamiento departamental y nacional, que cerraron el año con aumentos superiores al 26%.

El aumento del parque automotor no solo se explica por los vehículos particulares. Las motocicletas continúan siendo un actor clave en la movilidad regional. Antioquia registró en diciembre de 2025 18.022 motocicletas nuevas, con un crecimiento del 32,23% frente al mismo mes de 2024. En este contexto, Sabaneta, municipio del sur del Valle de Aburrá, se consolidó nuevamente como el de mayor número de registros, con 8.664 motocicletas matriculadas en diciembre, concentrando el 7,71% del total nacional y manteniéndose durante todo el año pasado como líder mensual en nuevas unidades.

Este comportamiento ratifica que la motocicleta sigue siendo una alternativa para miles de ciudadanos, principalmente por su menor costo de adquisición y por la eficiencia en los tiempos de desplazamiento. No obstante, el crecimiento sostenido del parque automotor ejerce una presión directa sobre la infraestructura vial existente, que en muchos corredores del área metropolitana ya muestra signos de saturación.

Según un análisis del área de Investigaciones Económicas de Fenalco Antioquia, el departamento concentra el 15% del parque automotor de vehículos del país y el 16% del de motocicletas, con más de 1,09 millones de vehículos y 2,17 millones de motocicletas en circulación. Esta realidad exige acelerar decisiones estructurales que permitan mejorar la movilidad, la seguridad vial y la calidad de vida de los habitantes del Valle de Aburrá.

“La infraestructura no está creciendo al ritmo del mercado, no está creciendo al ritmo de las necesidades de nuestra ciudad, de nuestra área metropolitana. Con estos datos queremos hacer un llamado urgente a que se replantee el foco para invertir en infraestructura en todo el área metropolitana”, afirmó la directora ejecutiva de Fenalco Antioquia, María José Bernal Gaviria.

Frente a este panorama, resulta clave avanzar en la mejora, ampliación y creación de nueva infraestructura vial en la subregión, así como en proyectos de conectividad intermunicipal que respondan al crecimiento real del parque automotor. La planificación de nuevas vías, la modernización de los corredores existentes y la articulación con el transporte público deben ser prioridades para evitar mayores niveles de congestión y pérdida de competitividad.

El crecimiento del parque automotor es una señal clara de dinamismo económico, pero también un llamado a fortalecer la planificación territorial y la inversión en infraestructura, de manera que la movilidad del Valle de Aburrá avance al mismo ritmo que su desarrollo.

También hay evidencia de modernización y renovación del parque automotor en Antioquia, aunque aún insuficientes frente a los retos de movilidad y sostenibilidad. Si bien el mayor número de vehículos registrados corresponde a aquellos matriculados antes del año 2000, que representan el 22% del total departamental, se destaca una mejora gradual en los registros más recientes.

Los vehículos matriculados entre 2021 y 2025 suman más de 202.000 unidades, y junto con los registrados entre 2016 y 2020 concentran cerca del 37% del parque automotor, lo que refleja una mayor disposición de los consumidores hacia la renovación, con impactos positivos en seguridad vial, eficiencia y reducción de emisiones contaminantes. Sin embargo, la vía útil de un vehículo se proyecta para 10 años, y el 63.3% del parque automotor vehicular corresponde a registros con mayor antigüedad al 2016. Esto trae problemas para la infraestructura, medioambiente y seguridad de la subregión.

Bernal Gaviria expresó que: “los nuevos desarrollos como Puerto Antioquia van a traer una dinámica económica grande en nuestra área metropolitana y no tenemos vías para recibir de la mejor manera. Aquí está a prueba la competitividad y el desarrollo de nuestro departamento desde la movilidad y la infraestructura estratégica del Valle de Aburrá”.

A pesar del crecimiento observado en las ventas en 2025, Colombia aún presenta uno de los índices de motorización más bajos de América Latina, con aproximadamente 3,6 vehículos por cada 1.000 habitantes, lo que ubica al país en los últimos lugares de la región y refleja un rezago respecto a mercados vecinos con similar capacidad económica . Este bajo nivel de motorización indica tanto oportunidades de crecimiento del sector como la necesidad de políticas públicas y de infraestructura que faciliten el acceso, la renovación y el uso eficiente de los vehículos en todo el territorio.

El sector Automotor es también un motor económico clave. Según estadísticas gremiales y de las autoridades, la industria automotriz representa alrededor del 5% de las ventas totales del sector industrial y contribuye de manera significativa al empleo y a la economía nacional, generando miles de empleos directos e indirectos e impulsando clústeres asociados de autopartes, servicios y manufactura . Además, los vehículos aportan de forma importante al recaudo tributario a través de impuestos como el IVA, aranceles de importación, matrículas, SOAT y rodamiento, que alimentan los presupuestos locales y nacionales, indispensables para el mantenimiento y expansión de infraestructura vial.

Este escenario realza la importancia de desarrollar y modernizar la infraestructura vial y de movilidad para responder al incremento del parque automotor y potenciar la competitividad y eficiencia del sistema productivo. Inversiones en corredores de conectividad intermunicipal, mejoras en vías urbanas y rurales, así como herramientas innovadoras de gestión, tales como aplicaciones que optimicen la operación vial, modelos de financiación basados en el uso (peajes, cobros por congestión o uso de infraestructura) y alianzas con el sector inmobiliario para planificar desarrollos urbanos integrados, son propuestas que pueden potenciar la movilidad y aportar a un uso más eficiente de los recursos, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y favorecer nuevos empleos y oportunidades económicas.